miércoles, 19 de noviembre de 2014

Desde adentro

Por: César Baro
En medio de todas las protestas por las desgracias de nuestro país, en especial, por la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, nuevamente, nuestra "querida" Escuela Normal "Prof. Jesús Manuel Bustamante Mungarro", deja a relucir su "calidad humana" y esa "gran" preocupación por el alumnado de este país.

Mientras en otras instituciones de educación superior, incluidas algunas escuelas normales y la Universidad de Sonora, ya se habían realizado actos de solidaridad y muestras de dolor por los desaparecidos, a casi un mes de la noticia, en la Normal del Estado la indiferencia era lo único que se podía percibir; para ejemplo está la publicación de María Teresa Pyle, quien como muchos otros, no podía entender la ausencia de la institución en el conflicto: 



No obstante, más allá de la indiferencia había algo más que, hasta hoy, no puedo describir con exactitud. A los pocos días, un grupo pequeño de estudiantes de la escuela en cuestión, decidió unirse a los normalistas de educación física, quienes asistirían a la Universidad de Sonora para organizar una marcha.

El acto más vergonzoso que he vivido como parte de la Escuela Normal, sucedió en ese momento. Lejos de unirse a la protesta y de apoyar en plenitud a los contados estudiantes que marcharían ese día, pareciera que las autoridades escolares condicionarían su asistencia, aun cuando se todo se programó fuera del horario de clases.

Autoridades administrativas y personal académico (en general), al imaginar que la presencia de los medios de comunicación era inminente, tuvieron el abierto descaro de advertir: "pueden ir a la marcha, pero sin uniforme; no queremos que los identifiquen". 

Y con los antecedentes, no hace falta reflexionar a profundidad para comprender que a nuestra "prestigiada" Escuela Normal, le interesa más cuidar una imagen tan falsa como las promesas de nuestro gobierno, que la propia solidaridad con nuestros hermanos normalistas, hasta hoy desaparecidos.

Así, la presión mediática y social fue tan fuerte que al poco tiempo se dispararon actos, mensajes e inclusive "protestas" por parte del personal de la escuela en "apoyo" a la tragedia, pues ya bien sabido es que en esta institución se procuran más las opiniones del exterior que lo que se vive desde adentro.


En otras ocasiones, los estudiantes de la Escuela Normal hemos querido protestar por nuestros derechos. Ellos nos dicen: "el reglamento escolar prohíbe las manifestaciones y ustedes lo firmaron". ¿Dónde inicia la represión?




miércoles, 13 de agosto de 2014

Presillas del pantalón: una barrera para la preparación docente

En el arranque nacional del cambio que el presidente constitucional de México y su gabinete han promovido para el sector laboral-educativo, surge un caso muy especial que pone a más de 100 a pensar y confirmar que en México hay epidemia de badulaque y lo insignificante destierra el sueño de nuestros ojos, pero volvemos a cerrarlos cuando pasan los verdaderos problemas por enfrente.

En el discurso actual, se repite una y otra vez que la preparación del docente es lo más importante y de este elemento se parte para decidir si accede o no al servicio. Sin embargo, hay que tener cuidado con las presillas de los pantalones, porque podrían interrumpir de manera severa los estudios de un alumno normalista e inclusive, provocar su expulsión. Me explico.

El problema es más grave de lo que aparenta. En Sonora permanece abierta la primera institución de educación superior de la entidad, la "prestigiosa" Escuela Normal del Estado "Profr. Jesús Manuel Bustamante Mungarro", semillero de la mayoría de los maestros de primaria, donde, irónicamente, el alumno siempre queda para lo último. 

En el inicio de este semestre (2014-2) se aplicó una revisión sorpresa y estricta del uniforme escolar a los estudiantes, una evaluación de aquellas prendas que durante tres años consecutivos fueron compañeras de batallas y jamás impidieron el desarrollo profesional, pero que ahora resultan no ser adecuadas.

"Tú necesitas adelgazar para que te quede bien el uniforme", "el pantalón de las mujeres no debe tener presillas" "el tono del logo es distinto al que venden en la tienda oficial", "esos zapatos son para niña; no pasas", "la camisa debe ser manga corta, joven", "ese pantalón no se ve bien". Todas fueron frases repetidas en múltiples ocasiones por el "extraordinario, humanista y profesional" comité que la directora, a quien le preocupa "bastante" la economía de los estudiantes, comisionó para la tarea.

(Paráfrasis)
- Alumno(a): oiga, ¡pero si acabo de comprar estos uniformes para las jornadas de trabajo!
- Comité: no importa, no es de la tienda oficial.
- Alumno(a): pero tiene el sello, es pantalón azul, zapato negro, camisola blanca.
- Comité: si no atiendes las especificaciones, no vas a las primarias. 

Bien entendido es que cada alumno firmó una carta compromiso donde atendería las normas, entre ellas el uniforme escolar, pero nadie sabía que el hecho de no pertenecer a la "tienda oficial", donde los precios son exorbitantemente altos, no valían para desempeñar un buen trabajo como docentes.

La realidad es que las noticias no conocen la puntualidad. Lo único que hizo falta para evitar grandes cantidades de dinero tiradas a la basura, decepción e impotencia fue un aviso (no exhaustivo), anunciando que a partir de el siguiente semestre se haría valer cada palabra de un papel que nadie recuerda porque el personal docente de la institución nunca lo ha hecho valer con esa exageración, donde una presilla de un pantalón podría frenar la preparación de los futuros docentes.

Nadie discute que el uniforme debe ser formal, limpio y presentable y es un símbolo de identificación. Pero ¿es necesario ser tan estúpidamente cerrado para dar un golpe fuerte a la economía ya tan ofendida de las familias de los alumnos?

No conforme con ello, las opciones económicas no existen, pues la exclusividad que maneja la tienda Mayoreo Textil suprime cualquier opción más barata de uniforme, donde con el precio de una camisola se pueden obtener dos en otro sitio.

Recordemos que las grandes potencias educativas como Finlandia, fijan su atención en el trabajo, en los conocimientos y en las habilidades, mas no en elementos como el uniforme o si el pantalón de las mujeres tiene o no presillas o lo más ofensivo y discriminatorio, el problema de obesidad que sufren algunos alumnos. Se le invita a leer el blog Educación en Finlandia.

Es una lástima que hasta los micro sistemas minimicen su apoyo a sus clientes y se especialicen en erradicar cualquier rastro de sentido de pertenencia a la institución.

Al final, siempre terminaremos preguntando: ¿por qué México no avanza?


A ellos no les interesa si el logo de tu camisa es exacto al original, si usas manga
larga o manga corta; ellos necesitan un maestro que los apoye, los comprenda y 
los prepare para la vida.