domingo, 25 de agosto de 2013

Crónica: Escenario de Miguel Inzunza

Por: César Baro
Las paredes desgastadas desnudaban sus entrañas de ladrillos y cemento. La luz sobre el escenario acomodaba el toque "vintage" junto a la madera que adornaba por doquier. Tabaco, ron, vino, cerveza: ingredientes para una noche bohemia perfecta, un estilo que... "Está Cabral".

Meseros, bar man, ingeniero de audio, todos en sus lugares de batalla. El cielo ya estaba totalmente obscuro, algunas estrellas se asomaban, quizás, no querían perderse de la magia de esa noche y lo mejor, el lugar nos permitía apreciar esa belleza en lo alto.

Y en aquel foro todo estaba listo. Alfredo Cabral subió al escenario. "Bienvenidos a esta noche", dijo y por supuesto, obvió la velada que estaba por iniciar: "es un honor recibir nuevamente a este artista, ¡pido un aplauso para Miguel Inzunza!".

Y ahí venía, caminando a prisa entre el público. Llegó al escenario; se abrazó con Alfredo. Recibió su guitarra de manos de "Guiru", hermano de Inzunza y lanzó el primer acorde. En ese momento, el templete se amoldó a Miguel. El primer sonido de su voz, le otorgó poder total del lugar.

Comenzaron las historias envolventes. "Bella", fue la rola que puso "play" a la imaginación. Sus pedales, golpeados con fuerza por sus botas, convertían la agresividad en una caricia al tímpano y su guitarra le aguantaba el paso.

"Hay una frase particular de esta canción y que quiero compartir con ustedes, dice 'si hay qué matar al deseo, yo quiero ser el asesino'", y así dio paso a "Multiplícate Conmigo".

Chistaba entre canciones: "ayúdenme a cantar, hay que sacar al Espinoza Paz que todos traemos dentro, cabe destacar, él es hijo de Octavio Paz". El público respondía con carcajadas.

Benedetti y otros poetas estuvieron presentes en el evento. En boca de Inzunza, por supuesto. Miguel brindaba con la gente después de cada canción.

Momentos de alegría, romanticismo y locura. 

"Qué guapo eres", gritaban algunas muchachas. Otros pedían canciones; Miguel complacía peticiones. Algunas parejas se besaban mientras "Se Busca", los acompañaba. La noche transcurría y los sentimientos se agudizaban; algunas lágrimas emigraban de los ojos de la gente hacia el suelo.

"Por favor, quiero invitar al escenario a un viejo amigo, pido un fuerte aplauso para Jorge Trewartha". Y en ese momento, los invitados corearon las canciones del cantautor hermosillense.

El regreso de Inzunza al escenario marcó la recta final. Después de mandar un saludo a Gerardo Peña y con tono de broma, reclamar su ausencia, interpretó una de las canciones del "meñe".

Complació hasta el último minuto las peticiones del público. Repetidas veces secaba el sudor de su rostro y de las cuerdas de su guitarra. Desenchufó el cable de su lira y bajó del escenario para entonar la última estrofa de esa noche lo más cerca posible del público.

Dio las gracias y, rápidamente, desapareció entre una de las puertas de salida del foro. La gente guardó silencio por unos segundos y después, aplaudieron durante varios segundos, tal vez, al fantasma de energía que quedó sobre el escenario.

Miguel Inzunza: cantautor sinaloense

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